🍃Cómo saber muy fácil si mi novela no es para ti
Pito, pito, gorgorito, ¿dónde vas tú tan bonito? (2 mins)
¿Sabes ese colega que te enseña una película y, cuando viene una parte importante, te mira de reojo, para ver tu reacción, y termina pegándote un grito porque estás justo mirando el móvil?
Caminos de vuelta es eso, pero todo el rato.
Le voy a decir a mi editorial que, ya para las siguientes ediciones, le metan un altavoz a pilas a la cubierta.
Malas noticias: la novela está escrita para que prestes atención, por eso los capítulos son tan cortos, a veces de una sola página o dos.
Es como un trato tácito, que no todo el mundo está dispuesto a firmar: tú prestas atención y yo prometo liberarte en sólo unas pocas páginas, por si te quieres tomar un respiro.
Hay alguna gente que me dice que escribo muy bien, creo que lo que me hace escribir bien es justo este darle espacio al lector. Para que trabaje, para que se sienta incluido en la historia al descifrar él mismo parte de ella, que se gane esa gratificación de construir desde la lectura.
Porque no me gustan los lectores que huelen a animal muerto, disecados sólo por casualidad con una mano en pinza en la que le cayó un libro abierto.
Un ejemplo para forzarte a la atención:
La novela tiene seis narradores diferentes y nunca te digo cuál está narrando, porque asumo que eres un tío listo y que te vas a dar cuenta tú solo por el contexto y el estilo personal de cada uno.
Hay gente que lo ama
Y gente que, con la boca pequeña, me dice:
LECTOR: Tío, qué te habría costado poner el nombre del personaje, ahí, al principio…
En realidad, es un nivel muy de entrada a lo que es la literatura de verdad fragmentaria argumentalmente y que, en vez de hacer trabajar al lector, casi que lo viste de cuero y lo maltrata duro duro, como El ruido y la furia.
Pero lo que es cierto es que no debes comprar Caminos de vuelta si estás esperando que te haga una paja mientras miras al techo, porque a mí, encarnado en mi texto, me gusta que me toquen también.
Lee mi novela como te gustaría follar con alguien: como una complicidad y una actividad compartida; esa exploración mutua que hace la experiencia divertida y enriquecedora para los dos.
Lo otro se llama de otras maneras.
Cubrición o «monta natural dirigida» es el nombre técnico para cuando un señor con un guante grande agarra el pene erecto de un caballo y lo mete en la vagina de la yegua.
No soy nada fan de la literatura mamporrera, y no tendría mucho respeto por ti, ni por mí mismo, si empezara a reproducirla en la mía.
Si tienes el aparato de la atención demasiado escacharrado, y no te interesa resucitarlo, no te culpo, es el mal de nuestro tiempo y del que está por venir.
Pero no puedo escribir para todo el mundo y esta novela no está escrita para ti.
Si tienes ganas de resolver, juntos de verdad, el misterio de por qué coño aparecen portales interdimensionales en Madrid y qué motivación tiene una organización secreta para cerrarlos antes de que los ciudadanos se enteren, te sumas a la campaña épica aquí:
¡Besitos volados!
P. D.: Y, si ya te lo has leído, dime lo que opinas en Amazon. Que a los señores de allá les encantan los libros con reseñitas.


