🍃Mi madre me da un consejo: «Ten cuidadito contigo… Y cállate la boca»
Las cositas claras (5 mins)
Llevo dos días seguidos hablando de Israel.
Ni bien ni mal, sólo como se merecen.
Vale, no lo estoy arreglando… ¡Otra oportunidad, otra oportunidad!
Quiero decir que, en general, cuando digo algo malo de Israel es porque algo malo han hecho, con la mala suerte de que lo haya terminado viendo yo.
Un ejemplo, el primero que me viene a la cabeza: tirar la puerta de acceso de una universidad, de noche, con un blindado, y pegar por ahí cartelitos amenazando a estudiantes que diseñan moda. Dime, eso estaría:
A) Bien.
B) Mal.
C) Regular.
D) Depende: si los estudiantes son palestinos, está bien, porque son terroristas que beben sangre de bebé después de las cinco de la tarde, que podríamos llamar las cinco de la noche, porque en esta puta tierra anochece a las cinco en invierno. Dios, qué paraíso es Canarias. Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
E) Todas las respuestas son correctas.
Lo cierto es que no me corresponde a mí juzgarlo,
¡PERO!
La verdad reduce la imposible complejidad de un individuo a la simpleza de su palabra. Esto creo que lo escribió, más o menos así, Jordan Peterson. El problema es que la verdad, muchas veces, no es lo más conveniente para decir.
Yo llamo a esta tierra, Palestina e Israel juntas, desde el primer día que la vi: El Estado de las Piedras.
El Estado de las Piedras está gobernado ahora, circunstancialmente, por dos hombres del saco, dos Bogeyman, dos Coco.
Coco, en hebreo se dice kokus; en árabe levantino se dice joz il-hind («nuez de la India», qué lindos son).
Kokus convence a sus kokitos de que el peligro y el origen de todo mal está al otro lado del muro, donde se afilan los colmillos con piedra de amolar. Joz Il-hind no se sabe muy bien qué coño anda haciendo, la verdad, un día escribiré más sobre eso, porque tiene tela el asunto.
Hay que hacer los enemigos de uno a uno.
El caso es que Kokus es más fuerte que los joz il-hinditos, tanto, que los joz il-hinditos, muchas veces, por no jugarse el pescuezo, se callan lo que pasa cuando tienen la oportunidad de hablar, por no ganarse unas vacaciones pagadas en cualquier cárcel kokita.
Porque Kokus todo lo ve, como un serafín, esos que rodean el trono de Dios en el Apocalipsis, con seis alas y todo lo demás ojos repartidos por el cuerpo.
Y los joz il-hinditos ya tienen suficiente con lo suyo; quieren estar tranquilos y que los dejen en paz con sus movidas.
Así que cuando yo, que no me han enseñado a temer la sombra de Kokus ni Joz il-hind, veo que alguno de los dos hace una trastada, o una bondad, la cuento, igual que cuento otras muchas cosas que veo por ahí.
Pero, como dirá cierto personaje en Caminos de vuelta II:
¡Sí, atrahasis! ¡La verdad lacera más que cualquier látigo!
(Mu teatral él, es que tiene unos cuantos miles de años, se llevaba eso.)
La cosa es que ayer llamé a mi madre, que se ha leído los 527 correos que he mandado, y me dijo, después de leer los dos últimos en los que hablo las cosas de Kokus:
MAMÁ: Anda que estarás a gusto con todas las cosas que estás diciendo de esa gente. ¿Tú no sabes qué Kokus…?
Y, después de cambiar de tema, pensando ya que se había olvidado de lo otro:
MAMÁ: Bueno, ya hablamos, ten cuidadito contigo… Y cállate la boca.
Hoy iba a escribir un correo titulado:
La muerte de los Estados modernos
Que en verdad hablaría de la individualidad frente al colectivo con una metáfora guay, muy visual, pero quizá mi madre tiene razón y no debería andar mezclando «muerte» y «Estado» en la misma frase tan pronto, después de los últimos dos correos.
Así que vamos a hablar de otra cosita.
Pon tu dinerito en esta hucha mágica, para poder sacar a Samu de la cárcel si algún día se pasa de listillo:
¿De dónde coño viene el símbolo de interrogación?
Nunca te lo habías preguntado, pero ahora necesitas saberlo. Así son las cosas del saber, caprichosas, demandantes y, si las metes en la nevera, se les pone negra la cáscara, pero lo de dentro sigue bueno.
De dónde salió esto: «?»
Por qué es así, quién lo inventó y cuándo. La respuesta, la de casi siempre para estas cosas: copistas medievales.
No sé si lo sabes, pero en Grecia y Roma Antigua se escribía en scriptio continua. Es decir:
COMOTEPUEDESIMAGINARESOERAUNAPUTADADELEERONO
Como te puedes imaginar, eso era una putada de leer, ¿o no? No había espacios, signos de puntuación, distinción entre mayúsculas y minúsculas…
Los griegos todavía eran más hijos de puta, porque, aparte, escribían en lo que llamaban bustrófedon, «como el buey al arar».
O sea, al llegar escribiendo de izquierda a derecha al fin del renglón, en vez de volver al principio para escribir de nuevo, seguían escribiendo el segundo renglón de derecha a izquierda.
Y olé.
Con las letras invertidas como un espejo y todo:
NONFAGASAOTROOMNELOQUENONQUIERESPARATI
IMROPASAROHCUMOJIFSEZAFOTSEUQAIS
«Non fagas a otro omne lo que non quieres para ti;
si aquesto fazes, fijo, mucho farás por mí.»
Eso lo escribió el Arcipreste de Hita en el Libro de buen amor en el puto siglo XIV (sin bustrófedon, claro). Y podemos leerlo, sin adaptar su lengua a la nuestra contemporánea, setecientos años después.
Eso no es normal en las lenguas del mundo. Siempre está bien recordar que el español es un regalo.
Pero volvamos a lo nuestro,
El bustrófedon es la hostia de interesante, porque respeta lo que es en verdad la lengua: un flujo constante. No esta cosa rara con espacios, puntos y películas que encima se parte al final de una línea para teletransportarse al principio.
En fin, que los romanos dijeron:
ROMANOS: Lo de leer todo junto, okay, pero ya leer al revés es mucha locura.
Y empezaron a escribir como conocemos nosotros, pero siguieron sin ver para nada necesarios espacios, puntuación y tal. Quizá ahora es más fácil explicarse esas confusiones en la interpretación en textos antiguos y tal. Religiosos y tal.
Digo, no más.
El caso, que llegan los copistas medievales, que ya para entonces tenían los textos divididos en espacios, por lo menos, pero había veces que seguía siendo difícil saber si algo era una pregunta o una declaración.
Leer en latín era un constante: ¿que si quiero o que si tengo?
Así que, tan ricamente, cuando un copista se daba cuenta de que en verdad era una pregunta, y lo quería señalar para el siguiente, escribía, en pequeñito: quaestio.
Los copistas medievales son, con mucha probabilidad, mi colectivo favorito de la historia.
Si alguna vez has tratado de copiar a mano un libro tamaño Biblia, sabrás que cansa. Y, si lo haces durante todo el año, a pecho y sin parar, pues terminas buscando cómo hacerte el trabajo más fácil.
Los copistas empezaron a escribir, simplemente qo, en vez de quaestio, aunque estilizado y lindo, que los libros eran caros de pelotas en aquella época. Luego, la o, de tanto escribirla, terminó pareciendo un punto apenas y, magia potagia:
quaestio > qo > ?
Más tarde llega la gloriosa RAE y, en el siglo XVI, se da cuenta de que en el español, muchas veces, las oraciones largas no revelan su modalidad hasta el final, cuando ya es muy tarde para darle entonación de pregunta, así que inventan el triplemente gloriosísimo «¿», para no andar reculando a corregir la entonación.
El árabe, por su parte, tiene el mismo símbolo de interrogación «?», pero al revés: «؟», porque escriben de derecha a izquierda y queda todo más armónico:
لسه ما اشتركت بميراديرو بالاشتراك المدفوع؟
Luego está el hebreo, que, aunque se lee de derecha a izquierda también, ponen «?», para reventarle los nervios y dispararle el TOC a uno.
?עדיין לא נרשמת למיראדרו במנוי בתשלום
Pero en este correo no se puede decir nada malo de los kokitos, ni siquiera de su lengua. Mi madre no me deja.
Mejor dejémoslo aquí, no lo vaya a estropear todo ahora.
¡Besitos volados!
P. D.: Si traduces lo que pone en árabe y en hebreo, te comprometes a hacerlo, cuidado.
Te dejo aquí el enlace al texto que cité arriba:
⮤ «Un ejemplo, el primero que me viene a la cabeza: tirar la puerta de acceso de una universidad, de noche, con un blindado, y pegar por ahí cartelitos amenazando a estudiantes que diseñan moda.»



Mi madre era un poco así, pero por el instinto de protección, pero haz lo que yo digo, no lo que yo hago. Menuda boca para contar verdades sin miedo ni ponerse colorá.
Yo creo que eres un valiente y que me gustaría saber mas de ti sobre este tema y muchos otros. Que desde aquí todo es mas fácil.
Enhorabuena Samu
La madre saben mucho, pero nosotros queremos saber más. No tenía ni idea de nada de lo que has contado, tanto lo de ir pegando palabras, como por supuesto de dónde salió el ?
Mola. Gracias
Recuerdos a Kokito