🍃¿Qué coño es eso?
¿Un pájaro? ¿Un avión? ¡No! Es SuperSamu sacándose un correo de la manga (3 mins)
Tío, mira que no creo en las musas, la inspiración divina y todos estos mondongos brillantes de desfiles a lo Alexander McQueen trasnochado de la literatura.
Pero hay veces que a uno le dan unas cosas, tan fuertes… ¡Yo no sé!
Eso último se lee con peso del alma, como aparece en Los heraldos negros de Vallejo. Luego te cito el poema, no te despistes ahora, que venimos a hablar de mí, mí, ¡MÍ!
Si no te han dado en Reyes lo que querías, regálatelo tú mismo suscribiéndote de pago en… Oh, Dios. He empezado a sonar como un anuncio de Marlboro chuchurrío.
Sálvame, por favor.
Te cuento.
Resulta que estaba escribiendo tu correito diario, porque eres un mirandero weno y te lo mereces todo, y me estaba quedando algo muy guay, aunque diferente, como si, en vez de estar escribiéndote a ti, que me conoces ya, estuviera escribiéndole a alguien más.
Me refiero a repitiéndote historias que ya sabes sobre mí, como muy presentándote hechos que ya sabes.
No sé.
Pero luego me di cuenta de otra cosa, que el estilo se me había acomodado a algo más. No era como esto, sino más sereno, un tono más conciliador del que, aunque haberlas haylas, suelo utilizar en Miradero.
Algo confesional bonito que me recordaba a otro algo, pero no sabía a quién.
Seguí escribiendo y, apenas a dos párrafos de terminar el correo, pegué un brinco:
SAMU: (En medio de una revelación místico-literaria.) ¡Este correo no lo tengo que mandar por Miradero! Este correo es para…
Ella.
Una de mis personas favoritas de Substack (secta endogámica-blablabla…), que me pidió que escribiera por su casa,
¡PERO!
Que Samu no ha tenido tiempo de hacer, porque Samu es sólo un monito atareado yendo de aquí para allá para soplarle fuerte a los fuegos que le van apareciendo.
Nah, no tanto.
Lo interesante ahora es esto otro: ¿Qué coño es eso? ¿Qué coño es esa brisa que le llega a uno y le dice: «¡che, compadre, por allí es!»?
Me ha pasado otras veces, también con correos, aunque no sobre colaboraciones, quizá relacionado, y, algo más frecuente: levantarme por la mañana y que mi primer pensamiento sea: «voy a escribir sobre tal cosa».
Por la cara.
Aunque sea escritor de fantasía y todo ese rollo, soy un tío muy racional.
Me acuerdo de que, en el máster, estábamos debatiendo con la profesora sobre por qué hay textos que a alguna gente le hace clic y a otra, aun reconociendo que son buenos textos, esa impresión no llega.
Ella se inclinaba a pensar más por el rollo desfile-del-Alexander-McQueen-de-las-inspiraciones-místico-literarias.
Yo creo que, inconscientemente, tenemos un historial de palabras, uno al que jamás tendremos acceso completo, pero que está ahí, anudando hilos a los nombres de las cosas del mundo que nos han marcado de alguna forma.
Cuando ves esa palabra en un texto, bien colocada, te hace tracatá y te deja con el culo torcido.
Quizá esto que llamamos inspiración divina y tal vaya también como por mi hipótesis: que, a lo largo de un texto o de un pensamiento o de una conversación, vas acumulando pistas, inconscientemente, hasta que desborda el tarro y las pistas salen al atraco del yo consciente a lo:
¡Arriba las manos, esto es una inspiración!
En fin,
Lo que pasó después de darme cuenta de que ese era el correo prometido, que ya te enlazaré cuando mi estimada lo publique, es que me he quedado sin correo para hoy.
Jé.
Y se me ha ocurrido contarte precisamente eso, como una metaobservación del acto escrituril de correos.
Ahora, para que esto no quede tan masturbatorio, de mí muy contándote mi película a tú, vamos a hacer con ceremonia una invitación a que me cuentes qué opinas tú de toda este polvo de estrellas literario.
O no, y dejamos que sea masturbatorio, que también está bien.
¡Besitos volados!
SAMU: (Aparece Samu en un callejón, muy tapado con una gabardina larga.) Pss, pss…
LECTOR: ¡Eh! ¡Quién anda ahí!
SAMU: (Se abre la gabardina de golpe.) Caminos de vuelta.
LECTOR: ¡Ahhh! ¡Nooo! ¿¡Qué es eso!?
Mi novela, cómprala aquí.
Vaaaale, es que llevo tiempo sin hablarte de ella y no puede ser. La próxima vez me curro más la venta, prometidito.
Ahora, corre, ¡compra, compra!
Te dejo aquí el enlace al poema que cité arriba:
⮤ «Pero hay veces que a uno le dan unas cosas, tan fuertes… ¡Yo no sé!
Eso último se lee con peso del alma, como aparece en Los heraldos negros de Vallejo.»
Los heraldos negros, de César Vallejo (1919)


I don’t think it’s logical for a text to touch everyone in the same way. That’s simply impossible.
Everyone reads through their own awareness, their own experiences, their own battles, and their own knowledge. And that can never be identical, not even for the same person over time.
There are many words that are just words… until one day they become connected to something: a moment, a person, a memory. Then they change forever.
About literary inspiration, I can’t fully write from experience yet, but I imagine that people who write a lot feel it clearly.
Because in the things I do often, I sometimes get this strong feeling that I must do something now, without hesitation, or I will regret it.
And sometimes, during du’a, when I don’t intend to ask for anything specific, a sentence suddenly forms in my mind. Something I hadn’t planned, something I didn’t even know I needed. And only after saying it, I realize: yes, this is exactly it
Hermoso tú *salto de paracaidista y escritor PRO”