🍃Porompompero creativo
El naming de Samu está pasando por su etapa esperpéntica (4 mins)
Hace unas semanas tuve una idea, que fue algo tan simple como hablarte de muchas cosas a la vez, en el mismo correo.
Temitas breves que no darían para un correo por sí solos, pero que juntos sirven como una miscelánea de titulares, a lo redacción de un periódico de anfetados.
Pero llamarle «miscelánea creativa» me suena a taller de coleccionistas de bichos o a fábrica de dulces sospechosos.
Prueba a decirlo en alto.
Mucho mejor porompomero creativo, dónde va a parar, para resumir las cosas en las que pienso a lo largo de la semana.
Si has dicho «miscelánea creativa» en alto, es que ya ha tenido efecto mi estrategia de hipnotización contigo.
Dejémonos llevar dulcemente por el proceso y toca este suculento botón verde.
La descripción son los efectos especiales de la literatura
Te decía el otro día que estaba en uno de esos aviones con pantallitas y, de vez en cuando, echaba un ojo a lo que veía la gente por ahí.
Resulta que una chica veía Ready Player One, una película que, por pura casualidad, hablé hace unos meses por aquí, al tratar eso de las adaptaciones audiovisuales.
La pillé viendo una carrera de coches mega fantásticos por escenarios imposibles, con explosiones, derrapes legendarios y King Kong devorando cada coche que alcanzaba.
Luego, en otro sorbito de mi entorno que di, llegué para ver una batalla con millones de seres lanzándose a partirse la madre. La escena duraría unos cuantos minutos de personajes, que jamás volverían a aparecer en la historia, haciendo alarde de la locura de superpoderes y armas que tuvieran.
Y me di cuenta de que, en literatura, la descripción son los efectos especiales.
Hay veces que la descripción es necesaria para alinear la imaginación del lector a la propuesta del escritor, pero muchas otras veces es sólo una paja para los sentidos, un alarde de técnica y calidad de pincelada.
Eso tampoco es que esté bien ni mal.
Vamos hacia una nueva vanguardia del arte
O eso creo yo.
Con la fotografía, casi que se dejó de hacer pintura realista. Lo que algunos historiadores llaman una «crisis de la función mimética»; es decir, una pérdida del interés por plasmar con exactitud mimética la realidad, porque ya lo podía hacer la fotografía con sólo meterte debajo de las faldas de un trípode y disparar un montón de polvos al aire.
Uno revisa los inventos del pasado y, de verdad, hay cosas que parecen chaladuras de un escritor de fantasía.
Pues la reacción a eso, a la fotografía (y otras cosas, sí), fueron las vanguardias de principio del siglo XX: surrealismo, cubismo, futurismo, expresionismo y todos los -ismos que estudiaste, con suerte, en clase.
La cosa es que tiene pinta de que vamos a experimentar algo así muy pronto, con todo el tema de la inteligencia artificial y lo muy capaz que empieza a ser para replicar el arte humano.
Y el arte es una membrana única que, con un solo oleaje, menea todas sus manifestaciones.
Así que esas hipotéticas nuevas vanguardias del siglo XXI, que están por asomar la cabeza, van a tener un impacto en cómo hacemos literatura, también.
Y eso es una buena noticia.
Las lenguas extranjeras no son poéticas
Sólo tienes demasiado automatizada la tuya.
Es muy difícil que hables con alguien que está aprendiendo una nueva lengua y no te diga algo como que es una lengua muy bonita, muy poética o muy deslumbrante, para él, de algún modo.
Eso sólo pasa porque te acercas a un artefacto que está totalmente desautomatizado: cada una de sus piezas tiene una personalidad individual, porque las estás descubriendo desde la curiosa ingnorancia.
En tu propia lengua esas mismas piezas están automatizadas, unidas unas a otras en un amalgama, tan rutinario y carente de identidad, que es complicado darse cuenta de la poesía o significación que en verdad tienen las metáforas cotidianas que usamos.
«Me abrumó demasiado la idea de hablar en público, así que preferí no preguntar nada.»
Abrumarse.
Adentrarse en la bruma o llenarse de bruma. Date cuenta de lo sensorialmente bello que es esta forma que tenemos de expresar ese sentimiento.
Tenemos todas las lenguas a reventar de cosas así que pasamos por alto, porque son metáforas que se resemantizan hasta conseguir que dejes de escuchar «llenarse de bruma» para oír embarazo o sofoco.
O cosas tontas, compositivas, como «adiós», que viene de «a Dios vayáis» o «a Dios quedas» o eso mismo antes que hablábamos de las descripciones.
Describir, ¿te habías fijado que está compuesta por d+escribir?
(de+scribire del latín, realmente, pero tú me entiendes)
Pues a eso me refiero con tener nuestras lenguas automatizadas a muchos niveles.
Los frikis de las energías creativas
Lo de conectar con uno mismo para crear.
Yo debo estar más alienado que un obrero catalán del siglo XIX, porque no tengo ni idea de eso que se supone que tengo que hacer para crear, y no estoy haciendo.
Aunque ateo, me considero un tipo bastante receptivo con cosas que escapan, de momento, al razonamiento científico. Puedo hablar y leer sobre la trascendencia del alma y pasar un momento guay con el intelecto entretenido y gordito, pero de verdad que no entiendo esta película.
Vi un vídeo de un tipo que se estaba camperizando su furgoneta y, cuando se compró una herramienta para poner tornillos en diagonal, a cada mierda que hacía le clavaba cuarenta tornillos en diagonal.
Me da que alguna gente descubre la meditación o derivados y le quiere meter tornillos en diagonal a todo, y quizá sea lo bueno.
No lo sé, que cada uno se fume lo que quiera antes de escribir.
Suficiente, hasta aquí el porompompero mirandero de hoy.
¡Besitos volados!
Te dejo aquí el enlace al texto que cité arriba:
⮤ «Hace unas semanas tuve una idea, que fue algo tan simple como hablarte de muchas cosas a la vez, en el mismo correo.»
⮤ «Te decía el otro día que estaba en uno de esos aviones con pantallitas y, de vez en cuando, echaba un ojo a lo que veía la gente por ahí.»
⮤ «Resulta que una chica veía Ready Player One, una película que, por pura casualidad, hablé hace unos meses por aquí, al tratar eso de las adaptaciones audiovisuales.»





Sobre la mal llamada inteligencia artificial y la creación. Una máquina nunca podrá ponerse cachonda ni guardar resentimiento, por lo tanto una máquina jamás hará arte.
Qué sabrá una maquina de piel!! Al final si el escenario es como describes se convertirá en rutinario, por lo tanto , volverá todo lo que lo empezó como novedad. Aunque te confieso que ver Las Meninas en movimiento me parece espectacular 🤣🤣🤣.